eltinglao
Sobre lo complicada que es la vida, la nuestra! y todo lo demas...


Inicio


Acerca de
Suscríbete al blog

Categorías
General [81] Sindicar categoría
Ciencia (y otras guerras) [3] Sindicar categoría
Crónicas desde el Paraíso [6] Sindicar categoría

Archivos
Abril 2006 [1]
Marzo 2006 [3]
Febrero 2006 [13]
Enero 2006 [20]
Diciembre 2005 [7]
Noviembre 2005 [18]
Octubre 2005 [10]
Septiembre 2005 [18]

Sindicación (RSS)
Artículos
Comentarios

 


Crónicas desde el Paraíso


Epílogo desde el Purgatorio

No creáis que a este humilde cronista le ha resultado fácil descender a ras de tierra, después de la arrebatada efervescencia subtropical que vosotros, mis asiduos lectores, bien conocéis a estas alturas. Pero no me ha quedado más remedio que aterrizar y volver a esta prosaica y estresada existencia de insecto en que, no nos engañemos, consisten mis trabajos y mis días. Así que, sin remedio, he recorrido el habitual itinerario típico de una plácida mañana de otoño. Comenzamos con un madrugón de órdago. A continuación, el cotidiano thriller en el metro: avería consuetudinaria en la línea 6, aglomeración progresiva y exponencial de alienados currantes explotados, en cuyos ojos se vislumbra aún el dulce sueño desbaratado por el dictamen implacable de la apisonadora neoliberal que, a cambio de un mal plato de lentejas, exprime sus pobres neuronas y comprime sus relojes al modo einsteniano. Por supuesto, apresurada irrupción en mi primera clase de la mañana cinco minutos más tarde de lo que sería aconsejable. Esquivo sorteo,  como Dios me da a entender, de las consabidas preguntitas acerca de mis vacaciones, posibles gracias a las guardias que me han tenido que hacer los compañeros. Astuta huída del trabajo al primer descuido del personal, no sin haber antes conseguido unas gafas muy ad hoc para ver el eclipse desde el autobús. Trepidante rally para llegar a la uni antes de las dos, con la idea de que mis anchoas en aceite obtengan el reconocimiento internacional que se merecen, y sean convalidadas como curso de doctorado. (¡Nettizen, a ver si le aprietas las tuercas al consejo del departamento y me echas una mano!). Ansiosas preguntas acerca del posible horario vespertino de los cursos de doctorado, para las cuales tan sólo encuentro el suspense asociado a una incierta reunión conspirativa que debe celebrarse mañana martes. (¡Oh, Nettizen, preclaro varón, famoso por tu ingenio y célebre por la mano que tienes en este departamento, acuérdate de quienes en vez de becarios somos currantes, e intercede por nos ante el tribunal de los inmortales dioses!) Curiosas indagaciones en la biblioteca de Alejandría (a ver si es verdad que ese libro sobre Leviatán y la bomba de aire merece la pena). Y finalmente, desesperación y lamento desgarrado al comprobar cómo Nettizen y El Pata, pese a sus pregonadas citas en este mismo nodo ciberespacial, no estaban en el despacho ni, lo que es mucho más sintomático, tampoco en el bar.
Hay días tan dulces, hermosos y transparentes como la luz en los trigales, que a pesar de todo huelen a papel de periódico mojado y a zapatos viejos.
Se me está poniendo la piel sombría en este prematuro atardecer de casi otoño.

Por doubty - 3 de Octubre, 2005, 21:52, Categoría: Crónicas desde el Paraíso
Enlace Permanente | Comentarios 2 | Referencias (0)

Crónicas desde el Paraíso - Capítulo 5

Esto se acaba... Pero antes de regresar, no me he resistido a emprender una nueva excursioncita, esta vez al macizo de Anaga, un increíble monte muy cerquita de La Laguna. Prometo ilustrar todas estas aventuras con fotitos, si me dais tiempo, para escarmiento de escépticos. El caso es que en Anaga hay un ecosistema "muy peculiar" que favorece el desarrollo de la laurisilva subtropical... Vamos, que esto está nublao tol año, y mi paseíto de hoy ha sido una contrarreloj para no perder la guagua, como dicen por aquí, en una maraña de senderos fantasmagóricos inundados por la niebla. Como podréis comprobar, me gusta el peligro... Pero ha merecido la pena. Además, hoy ni me he mojado ni he perdido el autobús. Todo aburridamente bajo control. No siempre puede uno emular a Indiana Jones, qué le vamos a hacer.

Y como lo prometido es deuda, aquí os vomito mis más sombrías meditaciones, marcadamente influidas por la Luna y por el síndrome post-congresual que altera mis escasas neuronas y mi endeble sistema endocrino. Pero advierto, quien siga leyendo lo hace bajo su exclusiva responsabilidad. El cronista no se responsabiliza de los efectos egocéntrico-solipsistas-pseudo-reflexivos que puedan aburrir al lector, o que incluso puedan llegar a despertar, en enfermos de carcoma identitaria, un efecto rebote autolítico. Así que vosotros mismos...

De entre el extenso y variadísimo catálogo de mis complejos, tal vez uno de mis favoritos sea ése que me hace sentir incapaz de defender convincentemente mis ideas en público. O sea, que me siento un retórico minusválido, un torpe seductor intelectual, un conversador monótono y aburrido. Y el caso es que estoy claramente convencido de mis propias posiciones, que vislumbro claras y distintas (distintas sobre todo de las de la mayor parte de mis interlocutores), pero que me veo incapaz de articular argumentalmente en una discusión. Por eso suelo renunciar a la disputa, cuando percibo (y para eso tengo un sexto sentido, podéis creerme) que los puntos de partida son inconmensurables. O, dicho de otro modo, cuando el esfuerzo discursivo necesario para establecer un marco común en el que mi lenguaje sea traducible a las posiciones del otro sea digno de un Sísifo. [Nota pendante: Si, como sostiene Latour, lo real no es otra cosa que aquello que resiste nuestros esfuerzos de desmontaje, es decir, la compleja construcción social que es demasiado costoso, largo y caro poner en duda, entonces lo que me ocurre es que sucumbo a la desolación que me produce la evidencia de que comunicarme de verdad, en la mayor parte de los casos, requeriría un titánico trabajo previo de desmontaje de tópicos o de lugares comunes, que además, tal vez, mi interlocutor pudiera llegar a interpretar (no sin cierta razón, todo hay que decirlo), como una injustificada pretensión de superioridad intelectual - Fin de la nota pedante]

El caso es que la formación intelectual que he padecido no ha sido precisamente la más idónea para superar este complejo, antes bien, lo que ha hecho ha sido reforzarlo contundentemente. Breve repaso de la cuestión: a) Como os podréis figurar, estudiando Física no son muchas las ocasiones en las que se fomente una disidencia activa por parte del alumno, y mucho menos las circunstancias que favorezcan una discusión abierta sobre los fundamentos científicos de una ley o de un teorema con el profesor nometosas de turno - el papel del novicio es aquí, como muchas otras veces os he comentado, el de un pasivo receptor del saber precocinado que tiene que aceptar acríticamente si pretende aprobar; b) Tal vez estaréis imaginando que en Sociología la cosa es algo distinta - Concedo que, en efecto, la presencia de controversias es continua, estimulante, fructífera, liberadora... Pero resulta que yo he estudiado en la UNED. Y esto tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes. Porque lo que me perdido estudiando a distancia es precisamente ese entrenamiento argumental, ese aprendizaje discursivo para convencer a los oponentes y para desmontar sus razonamientos que tanto les gusta practicar en las facultades de Filosofía (y en los colleges británicos, por lo que me han contado). Esperaba que esto de apuntarme al programa de Tontorado de la Complu favoreciese la discusión y me proporcionase ocasiones de remediar esto que considero una castrante limitación en mi formación. Y resulta que lo que me encuentro es a dos frikis como vosotros con los que siempre estoy en el fondo de acuerdo. Así no hay manera, ya me contaréis...

Pero ¿por qué c*** nos cuenta este tío todo este rollo?, os estaréis sin duda preguntando. Calma, mi pequeño saltamontes, que todo tiene su tiempo y su razón de ser. Este inacabable culebrón es el prolegómeno indispensable para comprender por qué los piratas se han puesto a discutir en Tenerife con recalcitrantes filosofillos realistas a ultranza y popperianos hasta la muerte. Sí, sí, ya oigo vuestros tronantes improperios: ¡Incauto! ¿Cómo te metes en semejante berenjenal? ¿Acaso no tienes bastante con escuchar a las vacas sagradas en las sesiones plenarias, con empaparte bajo una tormenta apocalíptica, con extraviarte por los senderos del monte cubiertos de niebla? ¿Es que buscas tu ruina?

Pues claro que no os falta razón. Pero discutir también es un deporte ¿no? Es una de las escasas actividades lúdicas que mi ética post-weberiana considera aceptable (recordad que eso de pasarse las horas pinchando aquí y allá en los Interneses no es precisamente mi hobby). Y además, yo me lo he tomado como una actividad terapéutica. Si logro mantener el tipo con uno de estos sujetos, defendiendo abiertamente digamos que el programa fuerte (más que nada por provocar, en realidad, porque de esto también habría mucho que hablar...), pues ya me puedo dar por satisfecho. Tal vez si comienzo a defender mis posiciones, a argumentar y contra-argumentar al filosófico modo, pueda, en un bucle reflexivo-performativo, superar mis complejillos y cogerle el gusto a esto de las discusiones. Nunca se sabe, hay quien vive de hacer lo mismo publicando artículos. Que se lo digan a Nettizen: la mitad de su tesis consiste en contar estas disputas sociológico-marujiles que han quedado publicadas por ahí.

¿Que cómo fue la cosa? Pues bastante fácil. Bastaba con torpedear un poquito el realismo ingenuo, atacar con sutileza la sofisticada defensa popperiana, poner en duda la idea básica del conocimiento como representación, y luego dejar al personal temblando al defender el carácter radicalmente construído de la realidad social. Vamos, yo diría que K.O. en tres asaltos. O por lo menos, en tablas, que estos filósofos no se rinden fácilmente. Ahora, que cabría hacer algunas meta-observaciones de enjundia. En primer lugar, el peso de las citas. Se supone que estamos discutiendo de argumentos, y todo quisque va y me sale con citas de coleguillas suyos... De Aristóteles a Heidegger, de Putnam a Nagel, de Rorty a Wittgenstein. ¿No habíamos quedado en que los argumentos de autoridad pasaron a mejor vida con el famoso "método científico"? Y una mierda. Basta con leer un artículo cualquiera de cualquier cosa. Si no te apoyas en los dinosaurios ya te puedes ir dando por perdido. Claro, ahora entiendo eso de apoyarse "sobre hombros de gigantes". Y otra cosita más. ¿De verdad os creéis que esta gente se ha leído y ha comprendido a fondo lo que su panteón mítico de autores pretende decir? Ahora bien, yo tampoco me ando con chiquitas. Con vosotros me puedo permitir el lujo de ser honesto y reconocer mi ignorancia, pero si vamos de chuletas, soy tan bueno como el mejor jugando de farol. Así que, recordando lo que alguna vez leí en la tapa de algún libro, y lo que éste dice aquél y comenta el otro, no me he cortado ni un pelo en rebatir argumento tras argumento. Esto es pan comido. Si la cosa se me da tan bien sin tener ni pajolera idea, imagináos lo que puedo llegar a hacer cuando haya leído un poquitín. El asunto es esperanzador, ¿no os parece?

Y, por otra parte, no todo han sido carcamales zorrocotrocos neopositivistas. Lo cierto es que no he hecho muchas amistades en este congreso. La gente que me parecía más lúcida e interesante (por ejemplo, Eduard Aibar, de quien ya os hablé), parecía estar en un rollo diferente al mío, muy ocupado en saludar a conocidos suyos (como os podéis imaginar, esto es una mafia de amiguetes que ellos se lo guisan y ellos se lo comen - la cosa, supongo, es entrar en el club), y preocupado por marcharse del congreso rápidamente una vez que leyó su ponencia. Algún ratillo sí que estuvimos hablando, pero no me siento cómodo forzando situaciones, y tampoco me gusta hacer la pelota ni "acoplarme" artificiosamente cuando no resulta procedente, de modo que consideré más adecuado disolverme por los pasillos después de haber cambiado con él unas palabras. También estuvimos tomando un café el viernes, después de la ponencia, junto con otros congresistas. El asunto fue relajado e informal, pero para que las relaciones cuajen hace falta algo más. ¿Tal vez los Interneses? Quién sabe.

Con quien sí he trabado algo más de amistad ha sido con Vicente, un becario de filosofía que estudia en Valencia. (Saludos, Vicente, si es que me lees desde la estratosfera). Coincidimos en la residencia, y hemos mantenido largas e interesantes conversaciones (en las que él, me temo, hablaba mucho más que yo, pero esa es otra historia...) Un tipo muy majete, y también "mu leído", ya sabéis, como diría mi tía la del pueblo. Dos cosillas me ha hecho pensar esta curiosa amistad con un friki de la filosofía: 1) ¿En qué consiste ser becario? Pues en comer, cagar y leer libros.  Y, de postre, en asistir a uno o dos congresos mensuales para hacer currículum. Y este chico lo hace a la perfección. Se lo ha leído todo, o al menos eso parece. Y lo de la gira congresual por las hermosas tierras de España (y parte del extranjero) también lo lleva al día, el puñetero. Claro, con gente como ésta no hay forma de sacar una cátedra antes del día del juicio final por la tarde... 2) ¿Puedo mantener una conversación filosófica de cierto nivel, al menos con un alumno de doctorado, sin que ésta se convierta en Barrio Sésamo? Pues parece que sí. Y aquí reconociendo abiertamente mi ignorancia, y apelando exclusivamente a los fragmentos que apenas conozco y a las intuiciones que me guían. Esto me anima y me estimula. Insisto: imaginad cómo sería la cosa si me hubiese leído ese libro tan importante que bla, bla, bla...

¿Y ahora qué? Pues a ponerse las pilas y a cumplir mi decálogo. Comenzando por el principio: la matrícula para este año, esperando que pueda asistir a algún curso de interés en el que debatir realmente y aprender a argumentar defendiendo mis posiciones. De hecho, mi forma de razonamiento es bastante dialógica - quiero decir que la mayor parte de las veces mis ideas no quedan claras hasta que me toca desarrollarlas en una conversación, por lo que esto de discutir es para mí más bien una forma de pensar.

Y por eso mismo me encanta esto de pensar delante del ordenador, sabiendo que lo vais a leer. Dicen por ahí que incluso los diarios más secretos están escritos para que alguien, algún día, en algún lugar, los lea. Fijáos en Josep Pla y su Quadern Gris, por ejemplo. Os confieso que esta es la primera vez que Internet me sirve para algo más que la Guía de las Páginas Amarillas. Así que, de corazón, gracias.

Continuará...



Por doubty - 2 de Octubre, 2005, 16:04, Categoría: Crónicas desde el Paraíso
Enlace Permanente | Comentarios 3 | Referencias (0)

Crónicas desde el Paraíso - Capítulo 4

Y el Teide ¿qué tal? os preguntaréis sin duda a estas alturas de la película. Pues muy bien, gracias. Ya que la organización del congresito ha tenido la magnífica idea de llevarse a todos de excursión el único día en el que yo no me podía apuntar, me ha tocado ir hasta allí por mi cuenta. Para llegar hasta el parque nacional en transporte público sólo hay un autobús de ida (que además sale del Puerto de la Cruz, y no de La Laguna), y otro autobús de vuelta. Pero ya conocemos a nuestro superhéroe. Lejos de arredrarme ante las dificultades, antes bien, enardecido por la ocasión que me brinda el destino de poner a prueba mi ingenio, y cual indómito explorador de las salvajes tierras tinerfeñas, me he pegado un madrugón que ni para ir a desasnar a mis alumnos, he tomado un taxi y dos autobuses, y unas tres horas más tarde he aterrizado en la Luna. El plan era perfecto: el bus de ida me deja en el Parador, y yo me hago caminando 16 kilómetros hasta la siguiente parada, en la que el bus de vuelta me recoge cinco horas más tarde.

El paisaje volcánico es espectacular. Incluso en un día nublado y neblinoso, como hoy, la luz juega con los ocres, los rojos y los negros perfilando formas imposibles, como sacadas de un sueño. Caminando solo, por un paraje desierto y prehistórico, la sensación de irrealidad se agudiza. Mi cabeza no para de dar vueltas, mientras sopla el viento arremolinando las nubes en la falda del volcán. Me siento muy bien, lejos de todo el mamoneo del Congreso (y eso que yo me mantenía bien lejos de todos los círculos, presentaciones de libros, encuentros de asociaciones, cenitas de despedida y demás mandangas), sin ningún ordenador en kilómetros a la redonda (o eso quiero creer yo, ingenuo de mí), con una sola cosa en la cabeza: caminar e imbuirme de este lugar prodigioso. Prodigioso, sí, pero a estas alturas cubierto de nubes bien grises y bien oscuras que... MALDICIÓN, UN TRUENO. Y sí, una gotita, y otra, y otra... A unos seis kilómetros (calculo yo) del final de mi ruta, sin paraguas ni chubasquero, por supuesto, y en mitad de ninguna parte. Desde luego, lo de buscar cobijo en una cueva, cabaña, abrigo o cualquier otro recurso facilón de peli americana, queda descartado echando una simple ojeada al valle lunar por el que estoy caminando. Así que... ¿cómo creéis que reacciona nuestro protagonista? Pues abriendo los brazos y aceptando, exultante, un diluvio que sólo García Márquez podría describir dignamente. En unos minutos, el desierto alumbra arroyos, acequias, lagunas, torrentes... Empapado de arriba abajo, mis pies chapotean alegremente entre los charcos, mientras siento ahora el granizo golpeando la lava. Los colores, ya de por sí extraordinarios, se vuelven nítidos y profundos detrás del velo translúcido y grisáceo de la lluvia. He regresado al día de la creación. Este cataclismo es un regalo.

¿Qué os parece? ¡Mirad lo que me pasa cuando vuestra lejanía acaba generándome diarrea mental! Además, el asunto no sólo fue poético, sino además surrealista. Porque en la lírica descripción precedente he omitido (por razones obvias de coherencia estilística), dos aspectos esenciales del incidente: 1) Mi preocupación principal era salvar a toda costa mi cámara reflex digital, que corría serio peligro de naufragar para siempre bajo una lluvia torrencial que, de verdad, no podéis imaginaros, y 2) Como mi absurda reacción incial fue acelerar el paso para llegar antes a mi meta, resulta que me encontré con una atlética abuelita alemana, en sujetador y bragas, que se había quietado la ropa seca y la había guardado en la mochila para evitar que se mojase. ¿Surrealista, verdad? Claro, no sólo de la Teoría Actor-Red vive el hombre...

Después de este simpático episodio, no quisiera aburriros con las plúmbeas meditaciones pseudo-intelectuales que me acosan cuando reflexiono sobre el congresito de marras. Así que mejor lo dejo para mañana. No se os vaya a ocurrir perderos el próximo capítulo.

Continuará...

Por doubty - 1 de Octubre, 2005, 22:16, Categoría: Crónicas desde el Paraíso
Enlace Permanente | Comentarios 2 | Referencias (0)

Crónicas desde el Paraíso - Capítulo 3

 No cabe duda de que, a estas alturas, los fervientes seguidores, visitantes y familiares de este santo blog se estarán preguntando ansiosamente cuál habrá sido la suerte de nuestro pirata, a quien dejamos en nuestro último capítulo desnudo y tembloroso, a punto de perder su virginidad académico-congresual. Llegó, pues, como todo llega en esta vida, el decisivo momento de la verdad. Pero, como es bien sabido, nuestro protagonista no se arredra ante el peligro, y así, armado de su recién estrenado portátil y de su apenas instalado software libre, se dispuso a deslumbrar al auditorio con una presentación en OpenOffice, como manda papá Stallman, con el nada disimulado propósito de epatar al respetable. El cual, dicho sea con todo el respeto, constaba de cuatro gatos y otros tantos ponentes, algo que incluso Rappel podría haber predicho, teniendo en cuenta que nuestras comunicaciones coincidían con una fabulosa excursión al Teide a la que yo mismo me hubiera apuntado entusiásticamente de no ser por la desgraciada circunstancia de carecer del don de la ubicuidad.

Pues bien, en aquel momento decisivo, el torero se levanta, saluda al respetable y lanza un estentóreo "va por uztedez". Mas hete aquí que, cautivo y desarmado, acosado por la funesta maldición de los guanches, nuestro héroe se encuentra con nuevas e inesperadas aventuras. A continuación, y con la venia de sus señorías, expongo sucintamente los hechos, para no fatigaros más allá de lo razonable. El caso es que, renegando del Linux, conjurado con Bill Gates, el puñetero cañón de proyección se niega en redondo a reconocer a mi humilde máquina, que, además, se cuelga. Menos mal que consigo ocultar este patético incidente al auditorio, mientras acudo al vergonzante plan B, que como os podéis figurar consiste, ¡ay de mí!, en pasar la presentación en Power Point. Triste, triste, triste comienzo para una prometedora faena.

Dicho lo cual hay que reconocer que el resto del asunto fue viento en popa. Fin de la novela. Lo cierto es que creo que a los pocos que andaban por allí les gustó el tema, e incluso dos o tres personajes me pidieron una copia de la ponencia, lo cual no está nada mal para un debutante. ¿Mi sensación? Pues si he de ser sincero, este congreso me está haciendo reflexionar más de lo que yo me imaginaba. Tal vez esto sirva para poner en orden mis caóticas impresiones, y de paso utilizar los botoncitos del editor este de la blog. A ver, a ver....

  • El rollito académico. Pues bien, me tranquiliza comprobar que la mayor parte de las comunicaciones a las que he asistido (y muy especialmente las que más me interesaban, que tienen que ver con la Sociología de la Ciencia y de la Técnica) tienen un nivel perfectamente asequible. Traduzco, para entendernos = yo podría ser perfectamente capaz de escribir algo así. En resumen, reduciría lo que he escuchado a las siguientes categorías: a) Refritos de textos leídos y medio digeridos con la ayuda de abundantes dosis de bicarbonato; b) Estudios encuestoso-soporíferos acerca de cómo vender CTS en plan gestión del conocimiento y políticas públicas, rollo empresarial y bla, bla, bla; c) Cómo molan los Interneses y el futuro es muy oscuro; d) Popper hasta la victoria siempre; e) Por supuesto, chicas al poder; f) Delirios argumentativos varios del gremio filosófico-lógico-cognitivo; g) Planta de Oportunidades, incluyendo la sección "Cómo obtener un titulito para inflar currículum en un santiamén".

  • ¿Y yo que pinto en este fregao? Advertencia: ahora me pongo existencial. Pues mire usted, teniendo en cuenta que yo el asunto alimenticio, Dios mediante, lo tengo resuelto, y considerando que (si es que no me engaño a mí mismo demasiado) esto de la Sociología lo hago por interés personal, me he propuesto cumplir a rajatabla el siguiente código programático:

    1. Sólo leer, sólo escribir y sólo hacer lo que, de verdad me haga vibrar y me apasione. Lo demás (clásicos, vacas sagradas y deberes inexcusables incluidos), a la papelera de reciclaje.

    2. Renunciar, desde aquí y para siempre al feo vicio planetario de girar en torno al genio y hacerle la pelota para trepar no se sabe muy bien a dónde, incluyendo también en este propósito el rechazo explícito de todo tipo de sonrisitas, citas benévolas, felicitaciones y parabienes.

    3. Atreverme de una vez a decirle a Nettizen que eso de Internet está muy bien para un ratito, y hasta para venirse a Tenerife a hacer turismo, pero que en realidad no es ésto lo que a mí de verdad me interesa. Porque ¿qué es lo que a mí me interesa de verdad?

    4. Asumir con naturalidad y total lucidez mi condición esencialmente esquizofrénica. Soy profe de día (cosa de la que vivo) y soy socio-loco de noche (cosa que me hace sentirme vivo)
    5. No sucumbir a la urgencia de la novedad, a la prisa del momento, a la necesidad de estar a la última. Aceptar finalmente que estar al día de lo que dice la última blog o el más recóndito foro, me produce una angustia visceral. A ver si al final va a tener razón papá Javi Izquierdo...

    6. Reconocer sin complejos la inabarcable ignorancia que me constituye, y dejar al fin de disimular, admitiendo en público que NO ME HE LEÍDO ESE LIBRO tan importante y tan imprescindible. Todo llegará.

    7. Tomarme mi tiempo para penetrar los textos sagrados. La celulosa es muy indigesta.

    8. No temblar ante el deslumbramiento de quien ya ha pensado lo que yo sólo vislumbro. Él (o ella) también se columpió en la incertidumbre, como yo (o al menos confío en que así fuese)

    9. Confesarme, como aquí estoy haciendo, mucho más a menudo. A ver si me decido de una vez a salir del armario, como acaba de hacer El Pata (Eres un torero. Hace falta tener coraje. Enhorabuena.)

    10. Jamás tomarme demasiado en serio esta sarta de chorradas que acabo de escribir

¿Adivina alguien por qué me llamo doubty?

Continuará...

Por doubty - 1 de Octubre, 2005, 0:35, Categoría: Crónicas desde el Paraíso
Enlace Permanente | Comentarios 1 | Referencias (0)

Crónicas desde el Paraíso - Capítulo 2

Pues ya estamos metidos en el ajo. No os imagináis la de filosofillos que andan sueltos por Tenerife. En el fondo esto es bastante divertido, seguro que os encantaría. En cuanto a mí, y aunque os parezca un comentario ingenuo de un aprendiz de académico, todavía me sorprendo cuando, al dirigirme a cualquier congresista, me veo obligado a cumplimentar el "test" oficial del gremio. Dicho test, como es sabido, consta de tres preguntas, que pueden aparecer conjunta o separadamente, a saber: 1) ¿Con quién trabajas? (Léase ¿qué nombre de los que conozco te avala?, ¿quién responde por tus desvaríos?); 2) ¿Qué autores manejas? (Es decir, ¿qué libros te has leído y qué textos fundamentales ignoras?), y 3) ¿Cuál es el tema de tu tesis? (O sea, ¿de qué demonios vas tú por la vida?)

Como os podéis imaginar, un servidor responde a semejante cuestionario con toda la humildad y la inocencia de que es capaz. Así, respondo que 1) "Trabajo" con Nettizen, un "fulano muy peculiar" ;) al que algunos hasta conocen, 2) En mis ratos libres leo la tapa de los libros de Latour y de Winner, y 3) ¿Tesis? ¿Qué tesis?

Dejo para otro día un estudio detallado de las muy sutiles diferencias que se aplican a la evaluación de la competencia de un aprendiz de Físico y de un Sociólogo en ciernes. En tanto que al Físico novicio se le pide que domine unas técnicas estándar para la resolución de problemas (es decir, que maneje una herramienta para un propósito específico y muy concreto), del joven Sociólogo lo que se espera es que haya leído a los autores canónicos. Curioso, ¿no? Aunque en el fondo quizá lo que se pide a ambos es lo mismo: la aceptación de unas normas rituales estándar para ser admitido en el grupo de los que "valen" porque ya han pasado por el aro... Admito sugerencias al respecto.

Por lo que se refiere a las charlitas, ponencias y otras gaitas, creo que lo más interesante es acabar conociendo a gente y compartiendo ideas. Ayer estuve hablando un rato con Eduard Aibar (eaibar@uoc.edu), profe de la UOC y "padre espiritual" del programa de doctorado que El Pata conoce por haber realizado uno de sus cursos. Eduard es un chico joven, activo, y como diría mi tía la del pueblo, "mu leído". (Aquí no puedo resistirme a incluir una "Anotación del Observador" - Habréis de saber que con esta fauna que pulula por los congresos me suelen dominar dos sentimientos contrapuestos: la mayoría de los sujetos me parecen unos pringaíllos sin mayor interés, pero hay algunos que me fascinan, y ante los que me acobarda mi supina ignorancia... ¿Soy un enfermo? ¿Qué me pasa, doctor? Admito sugerencias...) Bueno, pues el caso es que tengo que tirar de las orejas a nuestro querido tutor, porque resulta que Eduard está organizando un encuentro para reunir a todos los que trabajan en Sociología de la Ciencia y de la Técnica en España, y por lo visto le ha mandado a Nettizen una invitación. ¡A ver si nos informas a tiempo, que mira cómo me tengo que enterar de las cosas, por los pelos y de refilón! Además, Eduard me contó que Latour acaba de publicar su último libro, "Reassembling the Social", un texto en el que al parecer expone de forma sistemática los principios de la teoría del actor red. Otros congresistas me han recomendado leer diversos textos (Dennett, Feenberg,...) cuya pertinencia e interés espero que sea evaluada por Nettizen.

En realidad, lo que por aquí veo es una enorme variedad de campos apasionantes extremadamente activos. Hay gente trabajando en Sociología de la Ciencia y de la Técnica, en Filosofía de la Física, en Innovación Tecnológica, en Estudios de Género y Ciencia, en las Relaciones entre Ciencia y Ética, en Gobernanza de la Ciencia y de la Técnica... Además, andan por aquí todos los amiguetes de Nettizen: J.L.Luján, Eulalia Pérez-Sedeño, Cristóbal Torres, Teresa González de la Fe... En realidad, sólo faltas tú. Y el panorama parece muy abierto y prometedor, con una multitud de estudiantes jóvenes y entusiastas preparando la tesis sobre los más diversos temas. Esto me anima y me estimula. Después de todo, ayer me colé en una sesión en la que se presentaban diversas ponencias que me parecieron bastante asequibles. Lo que no termino de tener claro es el campo concreto en el que centrar un posible trabajo de investigación. (¡Nettizen, ayuda!) Pero no me cabe duda de que el campo de trabajo está hirviendo de actividad, y lleno de posibilidades. Después de todo he venido aquí para comprobar esto mismo, en vivo en directo.

Sólo falta que Nettizen se entusiasme, para que nos lo contagie un poquito.

Por doubty - 29 de Septiembre, 2005, 10:52, Categoría: Crónicas desde el Paraíso
Enlace Permanente | Comentarios 2 | Referencias (0)

Crónicas desde el paraíso - Capítulo 1

¿No es increíble? Ya estoy en Tenerife, por todo el morro, a ver si se me enciende la neurona. Aunque toda esta panda de filósofos "pasaos de rosca" ya llevan un par de días echando humo por las orejas, yo me incorporo al asunto dentro de un ratito. Antes me he colado en la sala de ordenadores de la Universidad de La Laguna, donde ¡ay! todas las máquinas funcionan con Windows.

Pero que nadie se vaya a pensar que esto es una maravilla... Basta ver cómo la estrella del congreso ha sido Larry Laudan, que estuvo el lunes en primera fila. Y por los comenterios que me hacen los coleguillas con los que he desayunado hoy acerca de sus intereses, tal vez esto me pille en las antípodas. Espero, al menos, que se me despierte el entusiasmo. Me temo que todo este rollo, para mí, sólo tiene sentido cuando me apasiona.

Por cierto, y aunque no venga a cuento, me he venido leyendo en el avión el libro de Evelyn Fox Keller, "Reflexiones sobre género y ciencia". Esto sí que me parece apasionante. ¿Lo habéis leído? Os aseguro que merece un jugoso análisis tomando cervecitas en la facul.

Continuará...

Por doubty - 28 de Septiembre, 2005, 10:02, Categoría: Crónicas desde el Paraíso
Enlace Permanente | Comentarios 1 | Referencias (0)




<<   Septiembre 2017    
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

Enlaces
Doubty
eGrupos
El Pata
Fotos del Pata
ZoomBlog

 

Blog alojado en ZoomBlog.com